Me ha costado reconocerlo, pero yo hace mucho que no le pongo ganas a nada. La sensación de insatisfacción ha ido en aumento y las ganas de esforzarme han ido disminuyendo. Es lógico y normal que las cosas no funcionen.
Así que el cambio ha de ser de base, como siempre que quieres cambiar algo realmente importante en tu vida, ha de ser desde dentro hacia fuera.
Una relación bonita es como una obra de arte. Hay que trabajarla mucho, cada día y para que quede bien, hay que ponerle ilusión, ganas y fé.
No me imagino a Miguel Ángel diciedo: "Dios, qué ganas tengo de terminar y descasar de una vez!"
Voy a aplicarme un consejo de la Mosca: puntuar el grado de esfuerso que considero que puede suponer resolver un problema y el grado de satisfacción que me puede repotar. Una vez finalizado el problema, repuntuar con la información real de lo que ha supuesto el problema. Me parece un ejercicio buenísimo!



