Llevo muchas semanas con este exámen pendiente. De hoy no pasa. Hasta que no esté terminado no voy a ponerme con niguna otra actividad. Es la única forma de conseguir que las cosas funcionen.
Siempre he sido una persona poco constante. Admiro a la gente capaz de llevar a cabo una tarea tediosa por voluntad, sin esfuerzo y sin presión. Ya cuando estudiaba me pasaba: era incapaz de hacer un comentario de texto, una traducción o incluso leerme un libro (y eso que me encanta leer) a no ser que la fecha límite estuviera encima ENCIMA. Nunca traté de educarme en ese sentido: asumí que era mi forma de hacer las cosas y fin.
¡Qué jodidamente difícil es reeducarse cuando uno es adulto! Seguramente si me hubiera impuesto (o me hubieran impusto) unas rutinas orientadas a organizarme y a ser efectiva todo sería miles de veces más fácil ahora.
Me acostumbré a decir : "si... ahora... no me agobies... déjame... en un rato me pongo..." Qué cómodo era darse excusas a uno mismo y ponerme a dibujar (qué fuerte, yo ates para distraerme hacía cosas creativas...). Eso no vale cuando estás con una persona que necesita poder confiar en que lo que le dices se hace y mucho menos cuando tu relación depende de esa confianza. Me importa mi relación más que nada en el mundo. Nunca había tenido que luchar contra mi misma por algo que me importa tantísimo. Y solo me queda una cosa, por mucha pereza que me haya dado siempre: aprender.
Bien es cierto que las cosas no se hacen solas y ponerse triste por algo que no se ha hecho no sirve para nada. Así que a la mierda con sentirme como el culo: TENGO TRABAJO.
.

