Esta mañana fuimos a la Baja del Rosario y al Roque de Tacorón. Ha sido mi primer día como guia aquí, en El Hierro. La hostoria ha sido que a mitad de inmersión, Crstobal me ha dado indicaciones de dónde estaba la embarcación y de hacia dónde debía ir yo y él se ha ido. He tenido que guiar la 2º parte de las inmersiones y orientarme para encontrar el camino.
En realidad eran recorridos sencillos, pero saber que estas guiando clientes lo complica un poquito. Lo cierto es que no he tenido ningún problema, nadie se me ha perdido, hemos hecho la parada de seguridad bien organizados y lo hemos pasado bien. Además me hace sentir genial saber que Cristobal confía en mi como para dejarme sola guiando el grupo. De verdad, estoy feliz con eso!
Por la tarde hemos ido a ¡El Bajón! Cada vez que hago esa inmersión me parece diferente y maravillosa. Es mi inmersión preferida, con diferencia (de las españolas, al menos). Además solo por ver la cara de felicidad de Jesús merecía la pena bajar... :)
Por otra parte estoy muerta. Dos - tres inmersiones diarias, el nitrógeno que empieza a acumularse y... las tres noches que llevo casi sin pegar ojo por el ruido que llega de la azotea cuando las planchas de plástico golpean por el viento. No se puede dormir del estruendo. Literalmente. ¿Voy a tener que ponerme a atornillar las malditas plantas o me compensa mudarme? Espero poder dormir esta noche o voy a matar a alguien!
Héctor, nuestro nuevo amigo herreño, pescador de profesión, nos ha traido hoy unas buenas piezas de gallo cochino fresquitas de esta mañana. ¡Qué tio tan majete! Además nos ha regalado papas y perejil, así que la cena hoy ha sido de lujo!


