Llegada a La Restinga
21 de April de 2010 a las 00:18| Archivado en buceo, viajes
Escuchando: - | Animo: contenta!
En estos momentos estoy en una pensión de La Restinga con Jesús en su cama gruñiendo por que quiere dormir y no quiere ayudarme con mi crónica del día. Peor para él! :P
Me desperté ya en Tenerife después de haber dormido muchísimas horas, lo necesitaba. Para empezar bien el día, Conchi me hizo unos fantásticos San Jacobos de los que me gustan y de los cuales no pude comerme ni la mitad. El detalle es imporante porque mis maravillosos San Jacobos ganan protagonismo más adelante.
A todo esto Jesús se acaba de levantar y ahora me está distrayendo xD
Me reuní con Jesús en el aeropuerto de Los Rodeos. Después de volverme loca buscándole (por circunstancias no podía utilizar el móvil), le llamé desde una cabina, a lo antiguo.
Al pasar el control de seguridad me di cuenta de que llevaba mi cuchillo de buceo. Desde aqui manifiesto que los de Binter son bien majetes, que me dejaron facturar el cuchillo después de haber facturado la maleta y sin coste.
El vuelo, fantástico, en un turbohélice de última generación. Las azafatas de Binter llevan un uniforme que más quisieran las de Spanair (Jesús: "y estaban buenillas..."). Para nuestro gozo, pudimos disfrutar de un vaso de agua por persona y una chocolatina! Viva! Viva!
Cuando llegamos al aeropuerto de Valverde, tuve la sensación de estar aterrizando en el jardín de una mansión. El aeropuerto es como una casita de campo! Muy entrañable. Recoger mi cuchillo de la cinta, de entre maletones enormes nos provocó unas cuantas risas.
Después de preguntar a un par de taxistas y a una señora encantadora de información que sabe desde dónde comer el mejor queso hasta dónde darte la mejor caminata, decidimos tomar un taxi hasta Valverde y allí coger la guagua a La Restinga.
En la estación de guaguas conocimos al entrañable tonto del pueblo, que este caso es el entreñable tonto de la isla. Hablaba muy raro, a gritos y sin parar, pero era entrañable el hombre...
Llegamos a La Restinga, caminamos hasta el centro de buceo... estaba cerrado. Nuestro gozo en un pozo pero un taper de deliciosos San Jacobos. Así que ataviados de peninsulares cosmopolitas, con nuestras maletas y maletitas nos pusimos a comernos la deliciosa comida Muy felices por estar al fin en La Restinga!
Decidimos irnos a una pensión a dejar los trastos y ponernos a buscar apartamento. Ya se que parece que no tiene sentido no haberlo hecho antes, pero de verdad que hemos encontrado un par de cosillas que no aparecen en internet y tienen muy buena pinta. En la próxima crónica hablaremos de nuestro nuevo hogar.
En estos momentos, decía al principio, estoy en la cama de la pensión, con la ventana abierta, escuchando las olas romper y los ronquidos de Jesús XDD ¡Es broma! De un momento a otro aparecerá Jose, amigo al cual hace mucho que no veo y que vive y trabaja también aqui.
Mañana más!