Cisne y bruja
05 de September de 2009 a las 16:21| Archivado en sueños | SecurityLevel: 5
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Me he tirado toda la noche (relativamente, ya sabemos que los sueños se dan durante solo un ratito de la noche) soñando con volar. De todas las formas. Ha sido como una película - videoclip!
Primero era un cisne-sirena. Moviendo las alas y la cola a la vez alcanzaba unas velocidades increibles! Y estaba buscando un restaurante. xDD
Luego me he convertido en una bruja en su escoba. Pero una de esas con ropa vieja, pelo gris y berruga. Tenía una misión.
Había dos posturas respecto a la magia: los que creían en ella y los que la calificaban de inmoral y querían abolirla. Había un niño pequeño, muy pequeño, que era el futuro unificador de las dos posturas, el único que podía hacer que la magia sobreviviera. Pero este niño se estaba criando en el seno de una familia pro-moralista, lo que le impedía desarrollar la visión objetiva que le permitiera conseguir ser un buen mediador.
Así que yo volaba en mi escoba, atravesando desiertos y montañas nevadas, durmiendo y comiendo en mi escoba. Por que n había un minuto que perder. Llegaba por fin. El paisaje... océano y el sol poniéndose en el horizonte. Un sol enoooorme, como el los dibujos, pero de verdad. Y montañas rocosas con árboles secos emergiendo de ellas. En lo alto de la montaña más grande, una caserío de piedra. La casa del niño.
A partir de aqui el sueño era poco más o menos como una peli de espías... yo escondiéndome intentando llegar al niño hasta que me descubría su padre. Yo me hacía la sueca diciéndole que venía a venderle no se qué y el padre me decía "Vete de aquí, vieja, las brujas no tenéis derecho a respirar el mismo aire que los demás." Y dirigiéndose al niño le decía "Acompaña a la vieja a la puerta del jardín como haces siempre. Ella no es especial" El padre se quedaba vigilando desde el umbral de la puerta.
Cuando llegábamos a la puerta del jardín le metía al niño un caramelo en la boca. Era la medicina que permitiría al niño ver la magia del mundo. Después salía corriendo, bueno volando y cogía una escoba de barrer por equivocación, así que volando más bien a trompicones.
De repente estaba en un edificio parecido a un hospital y veía a una niña vampira elevada unos dos metros del suelo, atada a la pata de una mesa con una cinta y un globo. ¿?
Y era un niño vampiro y ella mi hermana. Le cortaba la cinta y nuestra misión era escapar de ese horrible centro de investigación de niños vampiro. Como íbamos volando nadie podía alcanzarnos. Cuando al fín llegábamos a la salida, una salida grande y rectangular que había en el techo, era tarde, pues ya la habían sellado... Oscuridad.