Salí a la calle armada con mi cámara de fotos. Había millones de cosas que quería congelar para poder compartirlas. Entramos en una especie de mercado lleno de barro y de casuchas de madera. Había un grupo de mujeres limpiando pescado. En el momento en que vieron la cámara comenzaron a chillarme como si fuera un demonio. Al principo pensé que estaban bromeando, pero luego entendí que estaban furiosas. Guardé la cámara y salí del mercado completamente confusa. Me explicaron que en África aún hoy en día muchas personas creen que cuando les sacas una fotografía les estás robando el alma.
Qué importante es entender a las personas y las diferentes culturas y creencias...
Descartada la cámara de fotos, mi única opción para compartir lo que vi y sentí fué grabar el trayecto en bus desde el hotel al aeropuerto. El vídeo no es maravilloso, pero transmite exactamente lo que quiero transmitir.
Dar es Salaam from Eris Irae on Vimeo.